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Más sobre La Fuerza

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Vermucócteles con La Fuerza

El vermouth es una de las bebidas más importante en la historia de la coctelería. El Dry Martini, el Manhattan, el Boulevardier o el Negroni no existirían sin vermouth. Tampoco existirían el Clarito o el Coloradito, dos clásicos argentinos.

La Fuerza se puede tomar solo, también con soda, formas simples de beberlo. También es perfecto para preparar algunos cócteles y los preparamos en el bar. Pensamos y elegimos algunos fáciles de preparar para que los puedas hacer donde quieras, para que cuando abras una botella de La Fuerza tengas diferentes formas de beber vermú.

 

Americano

Es un coctel que unió el vermouth rosso creado en la ciudad de Torino, con el Campari nacido en Milan. Dicen que los norteamericanos que andaban por el norte de Italia a principios del siglo XX le agregaban soda a la mezcla del bitter y el vermouth y así nació el nombre: Americano

¿Dónde?

En un vaso tipo highball o Collins, que son dos nombres para un vaso largo

¿Cómo?

Agregar abundante hielo, en rocas, no roto. Cuanto más hielo menos se derrite y menos agua tendrá. Servir 1/3 del vaso con Campari, 1/3 con La Fuerza Rojo y completar con soda. Si es de sifón mejor. Podes completar con media rodaja de naranja o limón. Revolver.

 

Negroni

Según las versiones más confiables lo creó Gaspare Campari, un viajero y bon vivant que pidió al barman de Florencia Fosco Scarselli que cambiara la soda del Americano por Gin. Más allá de la historia el coctel es leyenda por el recorrido que ha hecho hasta instalarse en todas las barras del mundo y por la perfección de su fórmula que combina tres bebidas muy distintas.

¿Dónde?

En un vaso tipo Old Fashioned, que es el vaso corto o en el que se suele tomar whisky.

¿Cómo?

Agregar abundantes rocas de hielo. Servir 30 ml (un vaso de shot) de Gin, 30 ml de La Fuerza Rojo y 30 ml de Campari. Completar sumergiendo una rodaja de naranja y revolviendo. Algunos lo hacen con el dedo. A partir de esta receta básica se pueden probar variaciones, la primera que sugerimos es llevar a 45 ml la cantidad de La Fuerza Rojo.

 

 

 La Fuerza Spritz

¿Dónde?

En una copa de vino grande.

¿Cómo?

Llenar la copa con hielos grandes, agregar 45 ml de La Fuerza Blanco y llenar hasta ¾ de la copa. Completar con 15 ml de Campari y revolver. Sumergir una rodaja de naranja o limón. En el bar lo preparamos con espumante extra brut, pero se puede probar con otras variedades.

Video: La Fuerza Spritz

 

La Fuerza Julep

¿Dónde?

En una copa o vaso largo

¿Cómo? 

Colocar menta fresca en el fondo del vaso y llenar de hielo roto. Servir 90 ml de La Fuerza Rojo y revolver con una cuchara larga. Completar con jugo de pomelo y un golpe de soda. Terminar con un penacho de menta.

El proyecto

El proyecto

La Fuerza es un proyecto nacido de las ideas y el trabajo de cuatro amigos con años de experiencia en bebidas y gastronomía: Julián Díaz, cocinero, restauranter cofundador de 878 y Los Galgos, entre otros proyectos; Agustín Camps 15 años liderando proyectos y desarrollando marcas en la industria de alimentos y bebidas; Sebastián Zuccardi, viticultor y tercera generación en la bodega Familia Zuccardi; y Martín Auzmendi, periodista y emprendedor con más de 15 años de trabajo con empresas de bebidas. Los 4 se juntaron para crear una bebida local, natural y de calidad, pensada desde la historia y con una mirada hacia el futuro.

El proyecto creó el Vermú de los Andes, La Fuerza Bar, continúa investigando sobre vermú y trabajando para desarrollar la escena de vermú en Argentina y en el mundo. Esto es posible gracias a un grupo de grandes profesionales y personas que se han ido sumando al proyecto, tanto en el área de producción, como en la administración, comercialización, cocina y servicio.

 


Identidad andina ligada a la tradición

El vermouth nació en Turín, al pie de los Alpes. Desde su creación se elaboró con vinos locales y hierbas, especias, cortezas, semillas y flores que llegaban de distintos lugares del mundo, pero que también se recolectaban en los alrededores de la ciudad. Es, desde sus orígenes, un ejemplo de producto a la vez local y global. El vermouth ha viajado por el mundo junto a los italianos que partieron de su país, incluso antes que se unificara como tal, hasta encontrar en algunos países y regiones un lugar donde afincarse. A nuestro país llegó en la segunda mitad del siglo XIX, pero fue a principios del siglo XX que al comenzarse a producir localmente encontró la posibilidad de crecer hasta transformarse en un producto popular y federal. En un país que desarrollaba su vitivinicultura la producción pasó a ser como es hasta el presente: vinos locales y la fórmula secreta de hierbas que llega desde Turín. Aparecieron también marcas locales, de las cuáles se sabe de su existencia pero es difícil conocer los detalles de su producción. Todo un desafío para investigar y descubrir más sobre la historia argentina del vermouth. 

El siglo XX vio crecer el consumo de vino en el país y el vermouth creció a la par. Se llegaron a vender millones de litros de vermouth por año. Se tomaba solo, frío, con soda, y también con gotas de Fernet. Hay decenas de marcas en Argentina, el consumo llegó a ser tan importante que se metió en la cultura del país. Una cultura que se enriqueció con la diversidad de la inmigración, con la suma y el cruce de las cocinas, con un enjambre de lenguas y tradiciones. El vermouth pasó también a ser un momento, que podía ser el ideal para la previa de un partido de futbol, precediendo un gran estreno en un teatro o en una picada en familia o con amigos. La palabra vermouth fue incorporada también como vermut y como vermú, las botellas se ganaron su lugar en los bares de coctelería y en los antros populares; un universo de comida, encuentros e historias se armó alrededor de una bebida hasta formar una constelación propia, heredera de una tradición pero con forma y brillo propio. La palabra vermouth resuena en varias generaciones de argentinos con un eco común, íntimo y personal en cada persona. Un eco que parecía ir perdiendo potencia pero volvió con fuerza.

Pensar un vermouth obliga a pensar en esta historia, en el legado, en la tradición, en esta constelación formada en el tiempo. La Fuerza nació imaginando crear una bebida con identidad propia y con esa identidad propia ligada a una tradición. Una tradición que se vuelve a pensar y continúa transformándose. Lo más simple fue pensar en el vino, tenían que ser variedades con arraigo propio. Torrontés y Malbec para las bases de vino, alcohol de vino destilado en Mendoza y una selección de hierbas que seguía recetas tradicionales de vermouth. De esas fórmulas que no están escritas, de las que no hay libros, de las que hay comentarios e ideas parciales. ¿Qué otros elementos locales podíamos agregarle a La Fuerza? En esa búsqueda comenzamos a investigar en las plantas del Piamonte argentino, toda una flora autóctona o arraigada, silvestre y desparramada al pie de los Andes. Buscamos, recolectamos, investigamos hasta llegar a una selección que incluye jarilla, artemisia mendozana y perilla, entre otras. La fórmula incluye flores, cortezas o hierbas que llegan desde distintos lugares del país y del mundo pero tiene y tendrá siempre su corazón en Mendoza, al pie de los Andes. En el desarrollo del vermú abrimos un camino de investigación que recién empieza y que nos hará conocer mucho más sobre la tierra y más sobre la fuerza de los Andes.